Por qué los asesinatos selectivos parecen más frecuentes
La vieja regla que prohibía matar a los líderes rivales se ha resquebrajado, y esa es una mala noticia para cualquiera que esté en el poder, incluidos los presidentes estadounidenses.
- Los gobiernos solían evitar atacar a los líderes de otros países porque eso mantenía a todos más seguros en la cúpula.
- A las grandes potencias les convenía esa regla porque llevaba los enfrentamientos al campo de batalla, donde su dinero y sus ejércitos definían el resultado.
- Matar líderes es un arma del bando más débil: es barata y se salta la guerra por completo.
- Las muertes de Gadafi y Sadam, y los ataques contra los altos mandos de Irán al comienzo de la guerra con ese país por parte de Estados Unidos e Israel, muestran que la regla ya no existe.
Perspectiva: los líderes de todos los bandos, incluidos los presidentes estadounidenses, tendrán que asumirse como blancos de una manera en que no lo hacían hace una generación.