Cómo el dinero impone comportamientos
Las gigantescas administradoras de activos pueden presionar a las empresas para que cambien sus políticas sin necesidad de una sola votación pública, lo cual resulta conveniente para quien controla el dinero e inquietante para quien cree que son los accionistas los que deciden.
- Cuando una sola firma posee una enorme porción de las acciones de todas las grandes empresas, puede dirigir a esas compañías de manera directa.
- La calificación ESG es la herramienta: las empresas reciben notas por sus emisiones de carbono y por la composición de su personal, no solo por sus utilidades.
- Si se premia a las empresas que cumplen y se aprieta a las que no, el dinero impone la agenda por sí solo.
- BlackRock está en el centro con más de 10 billones de dólares bajo administración, y Larry Fink se convirtió en copresidente del Foro Económico Mundial en 2025.
- No se trata de un complot secreto: los criterios ESG son públicos desde 2004 y los objetivos se discuten abiertamente en Davos.
Perspectiva: Se espera que esta presión siga avanzando a través de los flujos de capital y no de la legislación, con los mayores inversionistas marcando el ritmo.